Febrero 2026
En Palabreando con…, la entrevista no busca el titular rápido, sino la conversación que deja huella. Después de tres meses sin emitir, he retomado las entrevistas y en este programa he tenido el placer de dialogar con Jero Ruiz Bartrina, escritor y poeta malagueño nacido en 1995, autor de tres libros publicados y con una cuarta obra ya finalizada, La saeta del bandolero, centrada en la figura histórica de José María el Tempranillo y prevista para publicarse este año.

Desde el inicio, la charla giró en torno a la construcción de la voz literaria: cómo escribir desde el pasado sin caer en la nostalgia y cómo mirar al futuro con intención narrativa. Jero habló de la escritura como un proceso consciente, pero también como una necesidad que se afina con el tiempo y con la experiencia.
El origen de su vocación apareció pronto en la conversación. A los siete años, la lectura de Harry Potter le produjo una sensación que aún recuerda con nitidez: no estaba leyendo un libro, estaba dentro de él. Aquella experiencia dejó huella. Aunque no se convirtió en escritor de inmediato, hace cuatro años tomó la decisión firme de dedicarse a la literatura con disciplina y proyecto. Desde entonces, su trayectoria ha sido constante.
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la novela histórica y el trabajo de documentación que esta exige. Jero se siente atraído por los periodos complejos, por los huecos de la historia donde la investigación requiere paciencia y rigor. La reconquista de Málaga, el castillo de Gibralfaro, los bandoleros andaluces o la figura de José María el Tempranillo forman parte de ese imaginario que atraviesa su obra. Investigar puede llevarle meses, pero lo entiende como una parte esencial del proceso creativo.
En ese diálogo entre tiempos se sitúa también Barrio de sangre, una novela que conecta dos épocas —1487 y 2025— a través de cuatro personajes: Amina y Adila, dos criadas que sobreviven al asedio de Málaga, y Fran y Mari, una pareja contemporánea que descubre una tumba ligada a aquel pasado. Jero reconoce que es un libro difícil de encasillar, pero se inclina por definirlo como una ficción con elementos románticos y de misterio, sostenida por un final que reserva giros inesperados.

La conversación derivó inevitablemente hacia Málaga, no solo como escenario, sino como personaje literario. Jero explicó que su vínculo con la ciudad nace en la infancia, gracias a su padre, que le enseñó a recorrerla y a mirarla con atención. De ahí surgió un libro escrito durante años en silencio, casi en secreto, que envió a una editorial sin que su familia lo supiera. La respuesta positiva fue una sorpresa compartida y un punto de inflexión en su camino como autor.
Uno de los momentos más singulares llegó al hablar de la presentación de su novela en el Café de Chinitas. Un gesto espontáneo, una caminata sin plan y la intuición de entrar. Aquella decisión lo convirtió en el primer escritor que presentaba un libro allí tras 87 años de cierre. Un lugar cargado de memoria, por el que pasaron Lorca, Picasso o Dalí, y que parecía, de algún modo, estar esperando esa historia.
Antes de despedirnos, nos detuvimos en Quizás en otra vida, su primer libro y el más íntimo. Una obra atravesada por la memoria familiar y por la figura de sus abuelos. Cuando le pregunté en qué libro le gustaría despertar si pudiera elegir, no dudó: en ese. Para volver a verlos. Para confirmar que la literatura también es una forma de preservar lo que amamos.

El tono de la entrevista cambió en el tramo final. A modo de juego —y también de prueba— cerramos con una ráfaga de preguntas descaradas y gamberras, sin red ni solemnidad. Jero las sorteó con ironía, valentía y sentido del humor, demostrando que detrás del rigor histórico y la disciplina narrativa hay también un escritor capaz de reírse de sí mismo.
Con esa ligereza consciente cerré la entrevista, agradeciendo a Jero su generosidad, su honestidad y el tiempo compartido. Palabreando con…, se despide así: con la certeza de que las palabras, cuando se dicen sin miedo, no solo cuentan historias, también construyen futuro. Volveremos el próximo mes. Con más literatura. Con más conversaciones que merecen ser escuchadas.
Aquí la entrevista:
