Artículo: El final del principio.

Por Nurya Ruiz Fdez.

Llega el final. El final de otra etapa. El final de un nuevo principio, o eso espero.

“Venid a visitarme cada año, que es pecado el adiós si es para siempre” escribía el poeta egipcio, Naguib Mahfuz, en uno de sus grandiosos poemas.

El final siempre tiene un halo de tristeza en la mirada; de un sabor agridulce en los labios; de fantasmas en las alcobas; de ropa sucia tendida en la azotea; de escaleras solo de bajada; de calles sin salida; de humo que se esconde bajo la almohada.

Nuestras vidas siempre están llenas de ciclos, que comienzan y terminan. Así que lo bueno es poder tener muchos finales, para tener muchos principios.

final-pelicula-terror-clasica_1051-1030Pero en la vida, al igual que en los libros, existen muchos tipos de finales. Están los finales abiertos, donde si le ponemos un poco de imaginación, reconstruimos un futuro a nuestro antojo. Están los finales repentinos, esos que te dejan con el nudo en la garganta y el miedo en los ojos. O finales que nunca terminan, como de piedras en las que tropezamos una y otra vez, en bucle, donde el final siempre es de nuevo el mismo principio. Porque como alguien dijo “No todos los finales son felices. Pero sí todos los finales son nuevos principios, con nuevas oportunidades para ser feliz”

Despedirnos nunca es fácil, aunque a veces es necesario.

Hoy, ahora, enfrentarme al final de una etapa que me apasiona, no es sencillo para mí. Pero sé que no es la primera ni la última vez que esto ocurrirá en mi vida. Hoy se acaba la séptima temporada del programa Arte y Cultura Aunando Orillas, donde he querido, unir las orillas del alma de la gente que nos ve, conectar con todos vosotros, y recorrer cada fin de semana entre risas, chascarrillos, noticias, entrevistas, artículos y música, un camino juntos, donde las orillas no sirvan para separar,  si no para unificar corazones.

Yo de todas formas, llevaré para siempre grabada en mi memoria, cada instante que he vivido en esta casa Multimedia San Roque, y los abrazos que a veces recibo por la calle, y por supuesto, aquí se queda también, para siempre impregnado en los micrófonos, parte del alma de mi gran amiga Juana Mari Moreno, que donde esté , seguro me acompañará.

Como decía Pitágoras “la felicidad es saber unir el final con el principio”  así que espero volver a entrar en sus casas, sin permiso, la próxima temporada, después de la canícula veraniega, si el destino así lo tuviera escrito para mí, si Dios lo quiere o si el director me lo permite.

Mientras, seguiré atando proyectos, organizando historias, leyendo vidas y escribiendo finales. Para que,  como dice en  una de sus canciones Joaquin Sabina,  “al punto final de los finales, no le sigan dos puntos suspensivos.”

Muchas gracias a todos. Y feliz verano.

 

 

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