Relatos de Cuarentena. En cuentos Con Rosa: historias de dos personajes, Carmín y Chocolate.

22/10/2020. Iris Rey Casares

Este es uno de tantos #RelatosDeCuarentena; para mí, el primero. Porque está siendo compartido. No es mío, es nuestro. He sido muy feliz los miércoles y sábados a la hora de #LaBuenaSuerte (7 p.m.); de miércoles a sábado y también de sábado a miércoles.

He sido muy feliz, primero, “a solas” #RosaMontero y yo, cada una en su pantalla; y luego con ellos: con los #EscritoresDelMundo. Leyéndolos y siendo una osada por intentar mejorar sus #RelatosYCuentos al ser la novena de las 8 maravillas del Equipo de Edición del tomo “Carmín”.

Por separado, pero dos veces por semana –en un taller que podría haberse llamado #EscribeConRosaMontero– #JuntosACrearLiteratura. Ya que se #EscribeSiempre, en cualquier momento, es la #CulturaCreativa que tan bien explica ella misma en el extracto de su columna de #ElPaís del 6/09: “La piedra de la esperanza y el panal de abejas” (a continuación).

Estos encuentros con Rosa, se transformaron a #EnCuentosConRosa. Son #HistoriasDeDosPersonajes, historias de 168 personas contándome a mí. Y la #EditoriaLiterálika va a publicarlas en dos tomos: #CarmínYChocolate.

#CreatividadLiteraria hecha libro, disponible en eBook y formato físico en #Amazon a partir de YA, ahora, hoy.

Al unir letras, me uní yo –sin todavía saberlo– a un proyecto de cooperación (nunca dos ´oes´ habían unido tanto). Y es que si tú también te unes estarás colaborando con ACNUR. Seamos virales, no víricos. Tu turno: léenos, #ImaginaYEscribe tu propia versión.

En palabras de la propia Rosa, nuestra abeja reina, que además prologará su semilla que con tanta dedicación ha hecho germinar:

Esta bonita historia empezó el 14 de marzo, con el confinamiento. Era tal la angustia reinante que pensé en hacer algo para intentar animarnos un poco. Y se me ocurrió organizar encuentros en vivo en mi Facebook todos los miércoles y sábados. Muy pronto las citas se convirtieron en un taller de escritura creativa; fueron seguidas en directo por cientos de personas y en diferido por miles. Provenían de diversos rincones del planeta y se arremolinaron en torno a mí, pillándome tan de sorpresa con su apasionado entusiasmo que me vi arrastrada, o más bien levantada en volandas. Ese hermoso huracán me hizo volar.

Hicimos diversos ejercicios, y uno de ellos consistió en definir un personaje con sólo dos frases. Mandaron más de cuatrocientas definiciones; escogí seis, y entre ellas la gente votó dos. Para entonces llevábamos más de tres meses de taller y decidí poner punto final. Pero les sugerí que no dejaran de escribir y que redactaran un cuento en el que interactuaran los dos personajes. ¡Madre mía! Fue como tirar una piedra contra un panal de abejas: inmediatamente se levantó un enjambre zumbando y brillando y dibujando rizos en el aire. Rosely Dalterio dijo que deberían hacer un libro con los cuentos; Andrea Aquino propuso que yo escribiera el prólogo, a lo que accedí de inmediato. Enseguida la española Alejandra Albert y la mexicana Chantal Mas abrieron dos grupos de Facebook para organizarlo todo. Y se pusieron a revolotear y a fabricar miel de manera afanosa.

Para ello formaron varios equipos: de administradores, de editores y de diseñadores gráficos. Decidieron hacer dos libros y donar las ganancias a ACNUR. No tengo palabras para expresar la increíble labor que han desarrollado, el impecable nivel profesional. Al final reunieron ciento sesenta y ocho relatos; provienen de veintitrés países y sus autores tienen entre doce y setenta y seis años. Los he leído todos: son buenísimos, algunos en verdad extraordinarios. Ha sido una especie de fiebre colectiva, un brote de genialidad que se ha extendido como un incendio a través del mundo: casi puedo visualizar el globo terráqueo chisporroteando aquí y allá con el entusiasmado afán de estos locos divinos. Los libros saldrán el treinta de septiembre, en versión digital, en la editorial mexicana Literálika. Esta explosión de creatividad y empática alegría ha surgido en más negra noche de la pandemia. Todo lo han hecho ellos, incluso poner los títulos (En Cuentos con Rosa, Carmín, y En Cuentos con Rosa, Chocolate).

Es una prueba innegable de que la luz y la esperanza existen.

Rosa Montero.

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